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2004 F. de Aguinaga

Congregaciones Marianas de Nuestra Señora de Guadalupe establecidas en el Santuario de Señor San José

RECUENTO de hechos, nombres, realizaciones, gozo entrañable por la gloria de Dios y la alaban­za de María, en el nombre de las Congregaciones Marianas del Santuario de Señor San José.

HISTORIA viva en labios vivos, en corazones que más que recordar, laten en la referencia, en la voz, en el ejemplo que supieron dejar en su vida quienes guiaron los pasos de esta Familia de María.

NACIA un siglo, el de 1900, con barruntos de incertidumbre, agazapado odio a la Iglesia; y na­cía también como semilla plantada en buena tie­rra, una asociación mariana con niños y jóvenes a quienes el fundador quería apartar de la irreli­giosidad reinante.

MONSEÑOR Diéguez, un sacerdote joven con visión al tiempo, tratando de preservar para la Iglesia, en la fe, y en el amor de María, a un puñado de niños y jóvenes, en el Templo de Santa Teresa.

LUEGO la fundación formal en el Santuario de Señor San José con impulso dinámico, en los esquemas de la Congregación, según las normas y los cauces de aquel tiempo.

CELOSO en su empeño por mantener el espíritu de las Congregaciones, Mons. Diéguez ponía alma y vida en infundir en los miembros de esta familia, el amor sincero aJesús por la devoción a María.

LLEGÓ luego la figura imponente de Mons. Agui­la Zepeda, alma fuerte, vehemencia en el carác­ter, en la palabra, y su ímpetu sacerdotal en servi­cio y entrega al bien de los congregantes.

EPOCA de grandes obras, de un crecimiento en campos de servicio apostólico, con secciones tan luminosas y de alcances tan significativos como fue entonces la obra del Catecismo.

VINO otro viraje y llega la figura del Pbro. Lic. D. Rubén Darío Rivera Sahagún, con una visión apostólica acorde a los tiempos, a la agitación de una sociedad marcada por signos de corrupción.

RESCATAR a la juventud, hacerle sentir la pre­sencia de Cristo en su vida, defenderla de los que han querido arrancar la fe de sus almas, a ello ha dirigido hoy la fuerza de su acción.

ENTRE un tiempo y otro, de un dirigente en la Congregación al que siguió, la figura limpia y digna de nuestro hermano Federico de Aguinaga a cuya vida y ejemplo está dedicado este recuerdo.

TESTIMONIO vibrante de lo que pueden ser, de lo que pueden hacer las Congregaciones Marianas aún contra vientos adversos, eso dicen estas pá­ginas al decir, Quién fue Federico de Aguinaga.

Portada y Solapas

Se terminó de imprimir en el mes de mayo del año 2004.

La edición de 1,000 ejemplares fue realizada en Castro Impresores, S.A. de C.V., en Guadalajara, Jal., Méx.

Para hacer contacto con el autor podrá hacerlo vía correo electrónico a: rinconesyrinconadas@hotmail.com

Cabezal LSG facebook

Para hacer contacto con el autor Luis Sandoval Godoy:

(Podrá escribir sus comentarios en este blog, pero recomendamos utilizar nuestra cuenta directa de comentarios@iconogdl.com )


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